
Estoy segura de que eres una persona muy educada, pero ¿te has parado a pensar alguna vez que lo que son buenas maneras en tu país, probablemente no lo sean en otros países?
Así es. La forma en la que te presentas a los demás, el uso del tú o el usted, dirigirte por el nombre o por el apellido o incluso mantener contacto visual con otra persona … las reglas cambian según el lugar donde estás.
El desconocimiento de estos puntos en los viajes y reuniones internacionales ocasiona muchas confusiones tontas.
Hoy te explicaré 5 errores muy habituales para que tú puedas evitarlos.
1. La vestimenta
Estarás de acuerdo conmigo en que siempre hay que llevar un look profesional.
En Europa y muchos países de Asia, lo común es la vestimenta conservadora y clásica. Es decir, traje de chaqueta oscuro, camisa blanca o azul claro, corbata y zapatos oscuros acordonados.
La chaqueta siempre debe permanecer puesta y en caso de que te la quites, nunca debes mostrar los antebrazos (siempre llevar camisas de manga larga).
Lo anterior es válido para Asia, a pesar de la humedad. En Estados Unidos la vestimenta tiende a ser más casual. Las diferencias con los países árabes o los del Caribe son considerables.
Por eso, siempre es bueno informarse sobre la forma de vestir del país donde tendrás tu reunión o donde empezarás tu nueva etapa laboral.
No solo debes llevar siempre una vestimenta que transmita que eres un profesional, sino que además es importante saber qué prendas debes utilizar para asistir a los distintos eventos a los que te invitan.
Hay muchos códigos de vestimenta. Estos son distintos según el grado de formalidad del acto, la hora del día y la región en donde estés.
¿Quién no se ha hecho un lío con el business formal, el business casual, el smart casual o el Friday casual? Suenan todos igual ¿verdad?
2. La forma de saludar
En Europa, Estados Unidos y Australia se saluda con un apretón de manos firme (que no es lo mismo que fuerte), al tiempo que se se mira directamente a los ojos. Esto trasmite seguridad y confianza en la otra persona.
Sin embargo, en China el apretón de manos de ser suave y el contacto visual mínimo porque pueden sentirse intimidados.
En España la forma de saludo en el protocolo empresarial es también el apretón de manos, tanto para hombres como para mujeres. Solo cuando ya existe una buena y larga relación comercial se puede saludar a las mujeres con dos besos en las mejillas.
3. No ser puntual
Llegar a la hora varía de país a país. En Suiza y Alemania significa llegar justo a la hora a la que se ha previsto la reunión. En Francia y España puede ser llegar hasta con 15 minutos de retraso.
No conviene llegar demasiado pronto porque transmites nerviosismo y porque es posible que tu contraparte negociadora esté ocupada y no pueda salir a recibirte.
Tampoco llegar con mucho retraso. Parecerá que te has planificado mal. Y si lo hiciste para asistir a una reunión ¿cómo será entonces en la entrega de un producto o servicio?
Algo tan tonto como la puntualidad dice mucho sobre tu reputación profesional.
Lectura recomendada: ¿qué transmites siendo siempre impuntual?
4. El idioma
El inglés es el idioma de los negocios. No obstante, no hay que dar por supuesto que todo el mundo habla inglés o al menos de forma fluida.
En Alemania se habla alemán, en Italia italiano y en Polonia polaco. Obvio ¿no?
¿Cómo es tu nivel de inglés o de los otros idiomas mencionados? Si no lo dominas, es preferible que vayas acompañado de un intérprete experto en el sector al que te dedicas.
5. No prestar atención a los mensajes indirectos
A menudo la mayor parte de la información es transmitida por medio de la comunicación no verbal, especialmente en Asia.
Otras veces es por la forma en la que expresamos nuestras opiniones o ideas. Por ejemplo, en Japón “sí” significa solo que están entendiendo lo que les estás explicando y no un acuerdo o una afirmación. En Francia nunca te dirán “no” directamente, sino que responderán a tus propuestas con evasivas o frases ambiguas.
En los negocios internacionales se debe tener una alta sensibilidad para poder darse cuenta de los mensajes, observando las expresiones faciales, las posturas corporales e incluso los silencios en las conversaciones.

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